Paseos por la Antequera de Washington Irving

 

Querido hermano,

Hace tres días que he llegado aquí (Granada) después de un delicioso viaje desde Sevilla a Granada en compañía del príncipe Dulgorouki. Estuvimos cinco días de viaje pasando por Osuna, Antequera, Archidona y Loja… A mí me gustó particularmente Antequera, que está situada en la ladera de unas escabrosas montañas con una vega parecida a Granada. A media legua de distancia se levanta la escarpada peña que tiene el romántico nombre de la Peña de los Enamorados.

 

Carta a su hermano Peter Irving, 1829

Antequera aparece mencionada en la producción escrita de Washington Irving en diferentes momentos. Los paisajes que envuelven la villa, la monumentalidad de la ciudad, las costumbres de sus habitantes, etc…
Fragmentos interesantes y variados, que transportan al lector de una forma amena a la realidad histórica y social de esta ciudad durante la primera mitad del siglo XIX.
Una radiografía en el tiempo, que muestra de una forma sencilla y atractiva, el pasado histórico, el entorno agrícola, su “viejo castillo”, las leyendas e historias relacionadas con las guerras entre moros y cristianos, además de impresiones relativas a curiosas tradiciones locales.

Avistamos Antequera, la vieja ciudad de fama guerrera, situada a la falda de la gran sierra que cruza Andalucía. Ante ella se extiende una hermosa vega, fértil campiña enmarcada por rocosas montañas. Atravesamos un tranquilo río y nos acercamos a la ciudad por un paraje poblado de setos y jardines, donde los ruiseñores entonaban sus cantos vespertinos.

 

Washington Irving

Vista de Antequera con la Peña de los Enamorados al fondo ©Diputación de Málaga

Paseo 1. Desde la Puerta de Estepa hasta el Arco de Los Gigantes

 

Principales hitos en nuestro primer Paseo por la Antequera de Washington Irving

Puerta de Estepa (54) – Plaza de San Luis – Iglesia de San Juan de Dios (53) – Calle Infante de Don Fernando – Iglesia Colegial de San Sebastián (17) – Oficina de Turismo (i) – Plaza del Coso Viejo (19) – Museo de la Ciudad de Antequera – Calle de las Barbacanas – Calle del Río – Fuente del Toro –Arco de los Gigantes (4)

Callejero con Paseos de Washington Irving por Antequera. ©Ayuntamiento de Antequera

Anochecía cuando alcanzamos las puertas. Todo en esta venerable ciudad tiene un marchamo decididamente español. Está suficientemente alejada de las más trilladas rutas del turismo extranjero como para no ver alteradas sus antiguas costumbres.

 

Washington Irving

La Puerta de Estepa servía de entrada a los viajeros procedentes de Sevilla fue construida en el siglo XVII. El arco central servía para entrada a los carruajes y los dos laterales a los viandantes. Derribada en 1931 para facilitar el tráfico rodado a la ciudad. Fue reconstruida en 1998 siguiendo el patrón de la original realizado por el alarife Martín de Bogas en 1749.

Todo tiene en esta histórica ciudad un acusado perfil español. Está situada fuera de la ruta que frecuenta el turista extranjero, lo cual explica que no hayan perdido sus viejas costumbres. Observé en ella que los viejos llevan todavía la montera, la antigua gorra de caza muy corriente antaño en España, mientras que los jóvenes usan un sombrerillo de copa redonda con el ala vuelta, como una taza vuelta al revés sobre el platillo, que presenta los filos adornados con pequeñas borlas negras a la manera de escárpelas. En cuanto a las mujeres, todas lucen mantillas y basquiñas. Las modas de París no habían llegado a Antequera.

 

Washington Irving

Al pasar la Puerta de Estepa nos acercaremos a la Plaza de San Luis: monumento al capitán Vicente Moreno Baptista (héroe nacional de la Guerra de la Independencia Española contra los franceses) 1773- 1810. Y muy cerca, en la la emblemática calle Infante Don Fernando podemos disfrutar de la Iglesia de San Juan de Dios, una joya del barroco andaluz realizada con materiales locales de época romana y caliza roja de El Torcal, la decoración interior del templo bien merece una visita por los ricos y variados motivos decorativos y amplio conjunto pictórico.
En la misma calle Infante Don Fernando encontramos el Ayuntamiento de Antequera (Palacio Consistorial). Antiguo Convento de Terceros Franciscanos (s. XVII).
Colegiata de San Sebastián (s. XVI-XVII). Esta construcción que reúne diferentes estilos producto de los gustos de cada época, en ella está presente el renacimiento, barroco, gótico y neogótico. Su torre aparece coronada por un personaje muy popular conocido como el Angelote que sirve de veleta.

Oficina Municipal de Turismo. Calle Encarnación, 4. Tel. 952 70 25 05 / 952 70 83 05. Web de Turismo de Antequera

La plaza del mercado comenzaba a bullir con la gente que comerciaba con la abundante producción de la vega, porque éste es el centro de una región agrícola. En el mercado había a la venta gran cantidad de rosas recién cortadas porque no hay dama o damita en Andalucía que piense que su atavío de gala está completo sin una rosa que brille como una gema con sus negros cabellos….

 

Washington Irving

Plaza del Coso Viejo, Monumento al Infante Don Fernando y Museo de la Ciudad

En la Plaza del Coso Viejo,  (conocida antiguamente como Plaza de las Verduras y en ella se instalaba el mercado al aire libre con productos de la vega antequerana) encontramos el Museo de la Ciudad de Antequera, emplazado en el Palacio de Nájera (s. XVIII), cuenta con varias salas expositivas y la importancia de sus fondos es notable. En él se muestra la Historia de Antequera de una forma muy completa por cronología y secciones.  En la rica colección de elementos que atesoran (de época prehistórica, romana, paleocristiana, visigoda) destacan entre otras obras las esculturas del Efebo y de Pedro de Mena o las pinturas y esculturas barrocas de Bocanegra y Juan Correa. Junto a otras esculturas de los siglos XIX y XX.

Proseguimos el camino por una calle espaciosa y llegamos a la Posada de San Fernando. Como Antequera, aunque es una ciudad importante, se encuentra fuera de las rutas de viaje, como ya dije, yo pensaba encontrar habitaciones malas y pobre comida en la posada. Me vi agradablemente sorprendido, sin embargo, por una mesa ampliamente surtida, y lo que aún es más agradable, unas habitaciones buenas y limpias y unas camas cómodas.

 

Washington Irving

En la Cuesta de las Barbacanas aún se conserva el edificio de la antigua posada de San Fernando, donde se alojó Washington Irving que  aún mantiene su fachada monumental y el antiguo pósito de la ciudad, s. XVII que hoy sirve de Archivo Histórico Municipal.

 

Cuando regresé a la posada me encontré con Sancho en animada conversación con el posadero y dos o tres colegas suyos. Acababa de contar una maravillosa historia de Sevilla, que mi posadero se esforzaba en superar con otra, no menos maravillosa, de Antequera.
Había una vez –decía- una fuente en una plaza pública; se llamaba la Fuente del Toro, debido a que el agua salía por la boca de una cabeza de toro hecha de piedra. Debajo de ella se leía esta inscripción:

Enfrente del toro
se encuentra un tesoro

Fueron muchos los que cavaron frente a la fuente, pero en vano, porque no hallaron nada. Por fin, uno que se las daba de entendido descifró el enigma: “En la frente del toro –se dijo- es donde está el tesoro, y soy yo quien lo va a encontrar”. Y así avanzada la noche, fue con un martillo y partió la cabeza en mil pedazos. Y ¿qué creéis que encontró?

¡Un montón de oro y diamantes! Gritó Sancho vehemente.
No encontró nada, repuso el hostelero y destrozó la fuente.

Los amigos del posadero reventaban de la risa, burlándose de Sancho, a casus de lo que sospecho era una de las bromas favoritas de mi patrón.

 

Cuentos de la Alhambra, W. Irving

A mis pies, en la ladera del cerro, se extendía la vieja ciudad guerrera tan a menudo mencionada en crónicas y romances. Fuera de aquella puerta y por aquel cerro abajo desfiló un día el escuadrón de caballeros cristianos de más alto rango y mayor bravura para perpetrar aquella correría que acabó, durante la guerra de Granada, en lamentable matanza por las sierras de Málaga y que vistió de luto a toda Andalucía.

 

Washington Irving

Paseo 2. Desde el Recinto Monumental de la Alcazaba y la Real Colegiata de Santa María hasta la Puerta de Granada

 

Principales hitos en nuestro segundo Paseo por la Antequera de Washington Irving

Recinto Monumental de la Alcazaba (1) – Real Colegiata de Santa María (2) – Muralla de la Plaza del Carmen (5) – Iglesia del Carmen (6)– Convento Museo de las Descalzas (22) – Calle Fresca – Convento de Belén (27) – Puerta de Granada (28)

 

Por la mañana temprano (el 4 de mayo) di un paseo hacia las ruinas del castillo moro que había sido construido sobre las ruinas de una fortaleza romana. Desde allí, sentado en los restos de una torre derruida, disfruté de un extraordinario y variado paisaje, hermoso por sí mismo y repleto de románticos recuerdos históricos porque me encontraba en el mismo corazón de un país famoso por sus caballerescos enfrentamientos entre moros y cristianos.

 

Washington Irving

Recinto Monumental de la Alcazaba

Más allá se extiende la vega, cubierta de huertos y jardines y campos de trigo y esmaltadas praderas, inferior sólo a la famosa vega de Granada. A la derecha, la Peña de los Enamorados, que se extiende sobre la planicie como un cortado promontorio rocoso, desde el que, desesperados y a punto de ser alcanzados por sus perseguidores, se arrojaron la hija del alcaide moro y su amante.

 

Washington Irving

Real Colegiata de Santa María

Muralla de la Plaza del Carmen. Monumento a Los Antiqiries

En la Plaza del Carmen encontramos el Postigo de la Estrella (restos de la antigua barbacana). Torreón de asalto y torre albarrana.

A mis pies, en el regazo de las colinas, yacía la vieja ciudad guerrera tantas veces citada en crónicas y romances. Por aquella lejana puerta y bajo aquella colina marchó la hueste de caballeros españoles, escogidas de entre los de más alto rango y más temerarias hazañas, para realizar el ataque, durante la guerra de Granada, que acabó en lamentable masacre entre las montañas de Málaga y cubrió de duelo a toda Andalucía.

 

Washington Irving

Y el Monumento a los Antiqiries que representa a una familia andalusí camino de exilio tras la toma de Antequera por la Corona de Castilla dirigiéndose hasta Granada donde fundaron el barrio de la Antequeruela.

Al descender, empezaron a sonar dulcemente en el aire de la mañana las campanas de las iglesias y conventos.

 

Washington Irving

Iglesia y museo conventual de las Descalzas (s. XVIII)

El toque de maitines en la iglesia y el convento que tenía a mis pies resonó con placidez en el aire matinal, mientras descendía.

 

Washington Irving

La Iglesia del Carmen (s. XVI-XVII) es una auténtica joya arquitectónica antequerana, en ella destaca su impresionante techumbre mudéjar, el altar y sus capillas laterales. De planta longitudinal sigue la variante de los modelos de iglesias moriscas granadinas.

Convento de Belén (s. XVII). Templo barroco que pone de manifiesto la valía de la imaginería antequerana. Famoso por sus dulces conventuales elaborados durante todo el año por las monjas clarisas, destacando entre sus especialidades culinarias el típico postre antequerano conocido como Bienmesabe.

Salimos de Antequera a las ocho y cabalgamos con gran placer a lo largo del riachuelo, entre huertos y jardines fragantes con olores de primavera llenos de música con las notas de los ruiseñores.

 

Washington Irving

Puerta de Granada en Antequera.

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