Ibn Jaldún. El Mediterráneo en el siglo XIV: Auge y declive de los Imperios.

Sevilla. Reales Alcázares
19 de mayo–30 de septiembre, 2006.
Nº de piezas museísticas: Más de 100.
Visitantes: 500.000

La exposición ‘Ibn Jaldún, el Mediterráneo en el siglo XIV: Auge y declive de los imperios’ supuso un repaso a las relaciones políticas, económicas y sociales entre Oriente y Occidente y entre Europa y el mundo árabe-magrebí en el siglo XIV. En este amplio marco geográfico unido por el Mediterráneo, los estados europeos y musulmanes estuvieron presentes a través de sus culturas y conflictos, sus intercambios comerciales y su organización económica, así como, a través del legado artístico que marcó este período. Se abarcaron ambos mundos porque no pueden entenderse el uno sin el otro, y porque, además, más allá de los conflictos, puede afirmarse que existieron fructíferos intercambios culturales, comerciales y humanos.

Por otro lado, también se mostraron al visitante las aportaciones de al-Andalus en diferentes campos, su evolución política, comercial, intelectual y filosófica y el lujo de la corte sevillana. Asimismo, también se quiso dar a conocer el papel histórico de Sevilla y España en el siglo XIV. En este sentido, Sevilla ha sido desde sus orígenes un importante puerto fluvial entre el Atlántico y el interior de Andalucía y encrucijada de caminos entre ésta y el resto de la Península.

Con la celebración de esta muestra y las actividades culturales que la enmarcaron se pretendió contribuir a la proyección de Sevilla, Andalucía y España, como lugares emblemáticos de encuentro entre el pasado, el presente y el futuro, al reforzamiento de las relaciones entre el norte y el sur y entre Oriente y Occidente fomentando el acercamiento entre las diferentes culturas, así como, atraer un importante número de visitas de procedencia nacional e internacional, tanto a la exposición como a la ciudad de Sevilla y Andalucía en general.
El bello palacio mudéjar del Real Alcázar de Sevilla, testigo de la entrevista entre Ibn Jaldún y Pedro I El Cruel, fue la sede de esta exposición que contó con más de un centenar de piezas internacionales y nacionales. Se trata de un conjunto monumental muy bien conservado a lo que se une su condición de ser el más antiguo recinto real y en uso de las monarquías hispanas y europeas. El Real Alcázar es hoy en día el edificio civil más reseñable de la ciudad de Sevilla y centro de atención de los visitantes a la capital que llegan a este monumento para contemplar esta impresionante muestra del patrimonio histórico-cultural que hoy puede apreciarse en toda su vistosidad gracias a diferentes proyectos de restauración emprendidos en los últimos años. El Real Alcázar fue, pues, la primera pieza expositiva.

La exposición estuvo organizada por la Consejería de la Presidencia y Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a través de la Fundación El Legado Andalusí. La muestra fue patrocinada por la Fundación El Monte como patrocinador oficial y Telefónica y Mapfre. Cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Sevilla, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España, Agencia Española de Cooperación Internacional, Ministerio de Cultura, Sociedad Estatal para la Acción Cultural en el Exterior (SEACEX), Patronato del Real Alcázar, Fundación Sevilla-NODO, Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, UNESCO, ALECSO, Fundación Tres Culturas, Fundación Euro Árabe, Comité Averroes, ONCE y la Fundación José Manuel Lara en el apartado de proyectos editoriales. La muestra ya fue presentada ante la sede de la Unesco (París) coincidiendo con la Conferencia General.

La exposición aborda acontecimientos que sacudieron el siglo XIV como las luchas para la formación y consolidación de los reinos de la Península Ibérica, la guerra de los Cien Años que asoló Europa, la peste negra allá por los años 1348–50, “el desastre más mortífero de la historia”, según los historiadores, que no perdonó país ni frontera, y que afectó por igual a europeos y musulmanes. El siglo XIV es también un contexto histórico en el que pueden enmarcarse las intrigas palaciegas, las luchas continuas y los sucesivos cambios de gobierno en el mundo musulmán y magrebí y en al-Andalus.

Ese siglo se recorrerá en la muestra bajo el hilo argumental de Ibn Jaldún –pensador musulmán más conocido y reconocido en el mundo– en el VI centenario de su muerte que se celebra en 2006. De ascendencia andalusí, Ibn Jaldún conoció y visitó Andalucía viviendo en la corte nazarí de Muhammad V. Fue, posteriormente, embajador de esta corte ante Pedro I el Cruel en Sevilla, donde se entrevistó con este monarca en el Alcázar. Historiador de lo social y célebre autor de la Muqqadima no se encierra en una historia de acontecimientos a imagen de sus predecesores. Fue un historiador preocupado por la lógica de los imperios, por su expansión y declive y su aportación a la reflexión sobre la formación de estados es considerable. Perteneció a un período decisivo de la historia de las naciones, en el cual Occidente va a tomar el relevo debido, principalmente, a innovaciones en lo tocante a su economía y organización social. A Ibn Jaldún se le considera el fundador de la Historia moderna.

El proyecto museográfico parte de la visita de Ibn Jaldún a Sevilla y Granada entre 1363 y 1365. Entonces, debió de recorrer los denominados Patio de Crucero (construido por Alfonso X y muy transformado actualmente), la Sala de la Justicia (construida por Alfonso XI) y, sobre todo, el Palacio del Rey don Pedro que se construyó entre 1364 y 1366. El Palacio del Rey don Pedro, elemento central de la exposición, se instituye –dadas sus óptimas condiciones de conservación– en el espacio adecuado para mostrar la arquitectura, decoración y lujo propias de la corte mudéjar que conoció Ibn Jaldún.
 

 

Relación de Exposiciones